La Industria Ballenera en Corral.

Foto Ballenera en Sector San Carlos. (Libro Diagnóstico Cultural Región de Los Ríos)
Foto Ballenera en Sector San Carlos. (Libro Diagnóstico Cultural Región de Los Ríos)

La Industria Ballenera en Corral.

 

La historia de la caza de las  ballenas en chile,  está ligada al Noruego Adolfo Andresen (Capitán que posteriormente se nacionalizaría chileno). Este inquieto joven  a fines del siglo XIX,  como empresario y capitán de naves, participa en la constitución de varias empresas balleneras nacionales, cuyas flotas manda como comodoro, operando en las aguas australes y en las antárticas.

 

Andresen, viajaría a su país natal (Noruega), para informarse sobre el uso de un nuevo cañón arponero inventado por  Svend Foyn y llamado Tønsberg.  En Punta Arenas,  Andresen se asocia con  Mauricio Braun que acondiciona una embarcación ballenera conocida como “Sui Generis”, con el capitán Andresen al mando, zarpa desde Punta Arenas el 18 de septiembre de 1903 a la búsqueda de sus primeras presas para iniciar la caza de las ballenas. Luego de frustrantes capturas comienza a iniciar acciones desde Ancud (nuevo escenario) hacia el Sur, el 25 de noviembre de 1903, Andresen ya ha conseguido capturar tres ballenas, las que, según los historiadores noruegos de la caza pelágica, serían las primeras capturadas con cañón arponero en el hemisferio austral.

 

La llegada de las Flotas Balleneras al Sur del Planeta


Al comenzar el siglo XX, la industria ballenera entró en crisis cerca del ártico (Polo Norte), producto de la disminución del cetáceo a manos de la caza incontrolada. Es así, que dicha escases en el norte del planeta, produjo la llegada de las flotas balleneras a los mares que rodean a la Antártica. El nombre de la isla Decepción comienza a ser más que un punto en el mapa, siendo descrita como “una isla prodigiosa, poseedora de una bahía acogedora y enorme -el puerto Foster- en la que podrían caber todas las escuadras del mundo y en cuyos alrededores navegan miles de cetáceos”.

Comienza la gran inversión en el negocio ballenero. Es así, que el mercado del aceite se fortalece en las bolsas de comercio internacional y convierte a la ciudad de Punta Arenas. Por su cercanía con  la antártica en el centro de las operaciones  balleneras con barcos provenientes de noruegos y chilenos.


La sociedad "Andresen, de Bruyne y Cía".


La experiencia de Mauricio Braun y Adolfo Andresen,  se traduce en la creación de una empresa de mayor envergadura y medios técnicos apropiados para desarrollar comercialmente la promisoria actividad cazadora. Para ello se invita a otros dos capitalistas regionales, Alejandro Menéndez Behety y Pedro A. de Bruyne, con quienes se acuerda en 1904 la formación de una sociedad en las que Méndez y Bruyne junto a  Braun aportan el capital, mientras que Andresen aporta sus conocimientos técnico-profesionales. Uno de los primeros actos de esta nueva empresa es comisionar al capitán Andresen para que adquiera en Noruega un vapor cazador y los demás elementos necesarios para el faenamiento de los cetáceos, como también para que contrate hombres con experiencia en la caza pelágica.  En agosto de 1905 llega a Punta Arenas el vapor Almirante Montt de 56 toneladas, recién construido. Asimismo, la empresa solicita al gobernador de Magallanes una concesión en la bahía Águila, en la península de Brunswick, para establecer allí una planta factoría ballenera y la base de su futura flota. La primera campaña de caza, realizada con el cazador Almirante Montt, se inicia en la primavera de 1905 y se prolonga a través de la temporada durante todo el verano, hasta el otoño de 1906. Luego de estas acciones los socios aumentan capital e originan la “Sociedad Ballenera de Magallanes", siendo su primer presidente Mauricio Braun. Se envía entonces al capitán Andresen a Europa, a adquirir las naves apropiadas para iniciar la caza de ballenas. Lo que se traduce en la llegada en 1906 del barco factoría Gobernador Baríes, de 3.000 toneladas, los barcos cazadores Almirante Valenzuela, de 100 toneladas, y Almirante Uribe, de 80 toneladas, y el pontón Cornelia Jacoba, de 1.200 toneladas.


La "Sociedad Ballenera de Corral".

 
La "Sociedad Ballenera de Magallanes" no es la única empresa chilena que opera en las aguas antárticas. También lo hace la "Sociedad Ballenera de Corral", la cual se constituye alrededor de 1910. Sus socios son chilenos y noruegos. Entre estos últimos, está la empresa "Christensen & Co.", de Corral, Chile. Su base está localizada en la caleta San Carlos, en Corral. Su área de operaciones comprende el litoral austral y las aguas antárticas, siendo la segunda compañía chilena que opera en las aguas antárticas. A esta sociedad pertenece el vapor cazador Ravn, con base en la isla Decepción, cuya presencia en las islas Shetland de Sur es mencionada por Charcot durante su segunda expedición.

En el verano de 1912-1913, la flotilla de la "Sociedad Ballenera de Corral" trabaja en la cacería de cetáceos en la Antártica, especialmente en las islas Shetland del Sur, con sus cazadores Samson, Fermania, Fyr, Corral y Scott, además de su buque fábrica Tioga, que es una de las primeras naves factorías flotantes en procesar ballenas en la mar.

La empresa "Corral Whaling Co.", de Bergen, Noruega, una subsidiaria de la casa de "Christensen y Cía.", de Corral, opera en parte de la temporada de 1912-1913 con el buque fábrica Tioga, junto con los cazadores a vapor Corral y Fyr, en las Orcadas del Sur. El 4 de febrero de 1913, durante un ventarrón, el barco factoría Tioga  encalla cerca del puerto Jebsen, en una de las islas Orcadas del Sur.


Andresen y la Sociedad Ballenera de Corral.


Al promediar el año 1915, el capitán Andresen aparece ligado a la Sociedad Ballenera de Corral. Es así, que en el sector de San Carlos en  Corral,  se levanta un  establecimiento que se ocupa del  faenamiento de las ballenas. En el fondo de la caleta de San Carlos,  hay un caletón, con un muelle, en cuyas inmediaciones se encuentra un varadero para las ballenas cazadas que se faenan en el
establecimiento y que se reconoce por sus chimeneas.

Esta verdadera planta faena 200 ejemplares por año  y sus productos tienen mucha aceptación, tanto para la exportación como para usos agrícolas, pues el abono preparado con los huesos, sangre y demás desperdicios de la ballena, es muy apetecido por los agricultores de la región austral y seria probable incluso que hubiera sido  exportado.

En este año de 1915, cuando está declinando la actividad cazadora de la "Sociedad Ballenera de Magallanes", toma un mayor ritmo las operaciones de la "Sociedad Ballenera de Corral", con lo cual,  se reafirmar la presencia chilena en la Antártica. Es muy posible que la actividad cazadora de esta última empresa se haya extendido a lo menos hasta la temporada del verano de 1915, época en la que toca a su fin la faena cazadora de cetáceos debido a las circunstancias originadas por la guerra europea.


La Primera Guerra Mundial.

 
El conflicto bélico  europea afecta seriamente las actividades balleneras nacionales en las aguas australes y antárticas correspondientes a todas las empresas en operaciones: la "Sociedad Ballenera de Magallanes" entra en liquidación a fines de 1916,  la "Sociedad Ballenera de Corral",  la "Compañía de Pesquería de Magallanes", que entra en disolución a mediados de 1917 por no poder importar los elementos mínimos para desarrollar sus actividades.


El fin de la Industria Ballenera en Chile.


En 1931 trabajan 273 naves de diferentes banderas en las actividades balleneras. Son sacarificadas 40.201 ballenas, con las cuales se elaboran 3.608.300 barriles de aceite. La mayor parte de las naves y de las ballenas beneficiadas pertenecen a la "N. Bugge Hektor Co.", empresa noruega que ha llegado a ser conocida como la reina de la ballena en los mares antárticos. Aunque esta producción mundial de aceite es extraordinaria, no alcanza a satisfacer las necesidades de la humanidad. A las bolsas de comercio ya no les interesa el aceite de ballena y las cotizaciones del producto caen, hasta desaparecer de sus pizarras. 

 

San Carlos, hoy. 


Hoy en día, es posible aún encontrar los cimientos bajo la arena. Así también, la chimenea la cual permitía escapar los humos del proceso inicial de faenamiento en la extracción del aceite, ubicada en la parte alta frente a la nueva población de San Carlos, a la vista de todo el público. Luego a través de lanchas, se transportaba hasta  el sector el Laurel,  – hoy conocido como el “Pino de la Virgen” cercano a la rampa del transbordador – punto de proceso de conserva de la ballena. Cabe destacar que en dicho sector, la industria conservera de la ballenera, era la única infraestructura  potente y sólida que se encontraba allí, el resto de las construcciones a orillas del mar eran palafitos construidos en madera y correspondía a las viviendas tradicionales donde habitaban los trabajadores de la ballenera, pescadores, algunos estibadores y otros funcionarios públicos. La industria conservera ubicada en punta el Laurel se realizaba el proceso final del aceite de ballena y posterior envasado, para luego ser puesto en el mercado nacional y también ser transportado a destinos extranjeros.

 

 

 

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